Oración para el mes de Septiembre, 2009



 
    Para que surjan vocaciones solidarias, entregadas a los más pobres, por intercesión de san Vicente de Paúl.

         Palabras para la oración


 


    Hijas mías, sabed que, cuando dejéis la oración y la santa Misa por el servicio a los pobres, no perderéis nada, ya que servir a los pobres es ir a Dios; y tenéis que ver a Dios en sus personas. Tened, pues, mucho cuidado de todo lo que necesitan y vigilad particularmente en ayudarles en todo lo que podáis hacer por su salvación: que no mueran sin los sacramentos. No estáis solamente para su cuerpo, sino para ayudarles a salvarse. Sobre todo, exhortadles a hacer confesión general y soportad sus malos humores, animadles a sufrir por el amor de Dios, no os irritéis jamás contra ellos y no les digáis palabras duras; bastante tienen con sufrir su mal. Pensad que sois su ángel de la guarda visible, su padre y su madre, y no les contradigáis más que en lo que les es perjudicial, porque entonces sería una crueldad concederles lo que piden. Llorad con ellos; Dios os ha constituido para que seáis su consuelo.
Ved, hijas mías, la fidelidad que debéis a Dios. El ejercicio de vuestra vocación pide el recuerdo frecuente de la presencia de Dios; y para hacerlo más fácil, utilizad las señales que os dé el sonido del reloj, y haced entonces algún acto de adoración. Hacer este acto es decir en vuestro corazón: «Dios mío, yo te adoro», o bien: «Tú eres mi Dios», «Dios mío, yo te amo con todo mi corazón», «Me gustaría, Dios mío, que todo el mundo te conociese y honrase para honrar los desprecios que sufristeis en la tierra». Al comienzo de vuestros actos, podéis cerrar los ojos para recogeros.

San Vicente de Paul a la Compañía de las Hijas de la Caridad.