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     Intención Vocacional Mayo 2010

    Que los sacerdotes se hagan eucaristía con Jesucristo en su mismo Espíritu para gloria y alabanza del Padre.
 
       Palabras del Beato Manuel Domingo y Sol


    
El amor a Cristo en la eucaristía debe ser el sentimiento peculiar, constante, tierno, interior de nuestros corazones. Este amor y este sentimiento encierra y produce la perfección, es la fuente de bendición para las obras todas de nuestras manos, y la fortaleza para todas nuestras circunstancias...

      La Eucaristía ha sido siempre para la Iglesia la fuente más vivificante de la santificación de los fieles. Ella es la que en todos los siglos ha formado los mártires, los confesores, las vírgenes. Ella es la que nos enriquece con los más ricos dones de Dios. Ella es la que nos instruye en las más heroicas virtudes. Sin Jesús Sacramentado, ¿qué sabríamos del amor, de la abnegación, del sacrificio? Sin embriagarnos de ese vino que engendra vírgenes, ¿conoceríamos la castidad? Sin unirnos a esa víctima divina del Calvario, ¿conoceríamos el espíritu de sacrificio? Sin asistir a ese festín de amor, ¿conoceríamos la caridad? Ella es la que lanza al misionero en alas de su celo a las más remotas regiones, para atraer almas al amor de su Amado.