A SANTA TERESA DE JESÚS       (fragmento)





   Creciste, y fue creciendo en ti la gana

de obrar en proporción de los favores

con que te regaló la mano eterna,

tales que, al parecer, se alzó a mayores

contigo alegre Dios en la mañana

de tu florida edad humilde y tierna;

y así tu ser gobierna

que poco a poco subes

sobre las densas nubes

de la suerte mortal, y así levantas

tu cuerpo al cielo, sin fijar las plantas,

que ligero tras sí el alma le lleva

a las regiones santas

con nueva suspensión, con virtud nueva.


   Allí su humildad te muestra santa;

acullá se desposa Dios contigo,

aquí misterios altos te revela.

Tierno amante se muestra, dulce amigo,

y, siendo tu maestro, te levanta

al cielo, que señala por tu escuela;

parece se desvela

en hacerte mercedes;

rompe rejas y redes

para buscarte el Mágico divino,

tan tu llegado siempre y tan continuo

que, si algún afligido a Dios buscara,

acortando camino

en tu pecho o en tu celda le hallara.



Miguel de Cervantes Saavedra