ALGO EN MI SANGRE ESPERA





   Algo en mi sangre espera todavía

en que tu voz aún suena.

Pero no. Inútilmente yo te llamo.

Aquella voz que te llamaba es ésta.


   Ven hacia mí. Mis brazos crecen, huyen

donde los tuyos la mañana aquella.

Ven hacia mí. La tierra toda oscila,

se mueve, cruje. Vístete. Despierta.


   Oh, qué encendida el alma

en su secreto puro, si vinieras.

Sin esperanza, entre la luz del día,

mi voz te llama.

El eco. La respuesta.

Carlos Bousoño