Tú me llamaste





    Rey mío, Tú me llamaste

para que tocara mi flauta junto al camino,

para que los que llevan el peso infinito de la vida,

puedan dejar, por un momento, sus trajines,

y sentarse y maravillarse

ante el balcón de tu palacio;

para que puedan ver de nuevo lo siempre viejo,

y descubran una y otra vez,

lo que está siempre a su alrededor, y digan:

las flores se han abierto y los pájaros están cantando.

R. Tagore