Vuelve Dios a sembrar





    Ha estallado en azul la primavera.

El corazón de gozo se desata.

Y Dios viene a sembrar su voz de plata

en la hondura del hombre que le espera.

    Dios se nos vuelve flor. Se nos hace pradera.

Risa de junco y agua de regato.

Rama reverdecida que, hace un rato,

se columpiaba en una enredadera.

    Dios ha sembrado música en mi pecho.

Me germinan las notas si me llama

llenando con su luz mi mundo estrecho.

    ¡Qué gozo de vivir! ¡Como apetece

colgar el corazón de alguna rama!

Que cante como un pájaro. Y que rece.

Ana Mª Romero