Zaqueo





    Quise crecer, Señor,

porque no te veía...

¡Qué raquítico apoyo

buscó la desmedida

vanidad de mis sueños!

Ningún árbol empina

cuando el amor es poco

y la ambición exigua...

Mas yo esperaba verte.

Tu voz se me vertía

buscándome la sed...

Pero yo no sabía

que en Ti sólo florecen

las ramas que se inclinan.

Ernestina de Champucín