Diciembre 2018




EL CARRO Y LA PALOMA

Un carro de la compra permanece sobre un estanque congelado
en las proximidades del convento Novodevichiy,
en Moscú (Rusia).
(Pavel Golovkin, 13/11/2018. AP)


   Quizá hubiera sido mejor titular este escrito: LA PALOMA Y EL CARRO. Pero el fotógrafo ha colocado el carro en lugar preferente. Con todo, la composición tiene calor humano, ternura, en medio de tanto frío.

   Cuatro elementos: luz, hielo, carrito de compra y paloma volando. Una maravilla. Os invito a que os olvidéis de este comentario y contempléis la foto y saquéis vuestras propias conclusiones (o no).

   Por mi parte os digo que me resulta una imagen de la soledad habitada por el consumo y por esa paloma a contraluz del hielo.

   Una soledad fría porque por muchas compras que hagamos (especialmente en la feria de navidad) no vamos a poder compensar la pregunta que tendríamos que afrontar cara a cara con nosotros, ¿estoy solo? ¿qué estoy comprando día a día?

   Otro lado de la foto. El carro es metal, está asentado y como no lo empujes no camina. La paloma esta en vuelo, alas desplegadas, está su cabeza de perfil, no necesita que la empujes. Frente al consumo, libertad.

   Vocación
a la libertad. Sí en medio de la nada si ese es el desierto en el que habitas. No te esclavices al carrito del super, por favor. Busca compañía y comunión… desde la libertad.


De la realidad de lo que nos rodea, vienen las llamadas de Dios.
Son unos estupendos intermediarios porque de pronto me comprometen en una necesidad, pero luego me van transformando en lo mejor de mi mismo y, por fin, se van haciendo trasparentes hasta el punto que descubrimos de donde viene la voz que habíamos escuchado.
Las fotos nos acercan a la realidad y de ahí hay un paso a entender que me llaman a algo más que a mirar y observar la realidad.
      Aquí tenéis
FOTOVOC, la llamada que me viene de la fotografía. Cada mes nos encontraremos con una fotografía del mes precedente de algo que ha ocurrido. Quizá acontecimientos sobresalientes, las más de las veces pequeñas cosas apenas percibidas por los que vemos el telediario. Os deseo que encontréis la LLAMADA y os pongáis en camino.