Queridos amigos y amigas:

Este año viene coloreado por la convocatoria del Papa para el Sínodo en octubre sobre Nueva Evangelización para la transmisión de la fe. Eso significa que en la Iglesia hemos de enderezar nuestros trabajos bajo esa luz que proyecta la convocatoria del Papa. Nuestros esfuerzos deben aunar y no dispersar. Está claro.

 

Por ello esta página de oración por las vocaciones quiere contribuir a aquello de los primeros cristianos: un sólo corazón; a aquello de san Pablo rezad y de ese modo estad vigilantes.

 

La nueva evangelización, tuvo buen cuidado Juan Pablo II, no tiene que ver con la consideración de los contenidos. Excepto en el caso de nuestra propia actualidad. En el sentido que el misterio de Cristo y la Iglesia van aparecer más clarificados en unas zonas que en otras manteniendo el equilibrio de todo el credo. Es más, actualmente en la Iglesia eso se está dando con normalidad. No obtenemos la misma respuesta sobre la evangelización si nos ubicamos en Europa o en Asia.

 

Pero el acento hay que ponerlo, pues, en el modo (aquello del aggiornamento del bueno y santo Papa Juan XXIII. En realidad nueva evangelización nos remite continuamente al Concilio Vaticano II). El beato Juan Pablo II decía que tres características tenía que tener la nueva evangelización: nueva en el ardor, nueva en el método y nueva en el lenguaje. Y desde ahí avanzamos.

 

Ahora bien. La evangelización tiene un medio necesario, una mediación, la Iglesia y, por tanto las vocaciones en la Iglesia. La pasión por el Evangelio, los métodos vinculados a los medios de comunicación y electrónicos, y el lenguaje de la pluralidad de culturas en nuestro mundo si no tienen un buen soporte, las nuevas vocaciones, no sirven de nada.

 

Sacerdotes y diáconos, religiosos y religiosas y laicos en su variedad de estados han de ser el canal de la Iglesia y del mismo Cristo para el anuncio del Evangelio hoy mismo.

 

A lo largo de las intenciones vocacionales del año van a ver todos ustedes cómo hemos de provocar-llamar a muchos cristianos y cristianas a este nuevo llamamiento que el Papa hace a la Iglesia.