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    MISERICORDIA. Tres palabras forman ésta: miseri, cor, dare (amor de corazón que se da a los míseros). Hay dos elementos en los extremos: el corazón y la miseria. Hay un elemento que los une: el darse, inclinarse ante la miseria, compadecerse del miserable, amar lo miserable. Ese movimiento es un viaje de ida y vuelta porque el corazón que se inclina ante el necesitado, ante el excluido, ante el marginal, cuando ve y se da cuenta vuelve al origen con un mensaje: la compasión. Pero además en el MISERICORDIOSOS COMO EL PADRE (lema de este año), encontramos un mensaje más radical. Dios siempre vuelve compasivo a su corazón cuando entra en contacto con el ser humano vulnerable, necesitado, caído, ¡SIEMPRE!

    MISERABLE. Recuerdo una de las películas hechas sobre Los miserables de Víctor Hugo (la que dirigió Claude Leluch en 1995). Cuando vi esta película comprendí qué era ser miserable. Jean Valjean es perseguido cuando sale de la cárcel, en una noche de frío y lluvia llega a un pueblecito y llama a una puerta. Sale el sacerdote que vivía allí con su hermana. Le ofrece lavarse, le da ropa limpia y le invita a cenar. A la mañana siguiente el perseguido marcha hacia su destino. A los pocos kilómetros la policía le detiene y en su saco encuentra dos candelabros de plata de la mesa del sacerdote que había robado. Le llevan de nuevo a la casa de párroco y su hermana le acusa de robo, eran de ellos (ella no quería que su hermano diera cobijo a un mendigo mal encarado como aquel). Pero en ese momento sale el sacerdote y les dice que no los ha robado sino que él mismo se los ha dado para que los pueda vender y consiga algo de comer.

    A los pocos días, vemos a Jean Valjean subiendo un camino de piedras. De lejos viene cantando un muchacho (un joven deshollinador), viene jugando con una moneda de plata que tira al aire y luego recoge en sus manos. En uno de esos saltos no logra coger la moneda y rueda hasta los zapatos raídos del fugitivo. Éste instintivamente pisa la moneda. El joven que se ha dado cuenta al acercarse le pide la moneda y éste calla. El muchacho se marcha con rabia y cabizbajo, con el dolor de la impotencia de quien no se puede enfrentar a quien es mucho más fuerte que él.

    En ese momento Jean Valjean se da cuenta de lo que ha hecho y grita: ¡Pequeño, pequeño. Ven aquí, ven aquí¡ Pero el muchacho está lejos y no le oye. Eso es ser miserable.

    Paul Belmondo compuso una canción hermosa sobre Le petit ramoneur que es banda sonora de la película y canta al inicio en los créditos.


     MISERICORDIA VS INDIFERENCIA. El Papa Francisco nos dice que el mal de nuestro mundo, la lacra tenebrosa, es la indiferencia. Cada quien busca su propio interés y se desvincula de los demás, ni le preocupan.

     Por eso, este año de la Misericordia. El Papa nos propone cambiar el corazón. Que nuestro corazón de vuelva compasivo. Que el Señor nos saque el corazón duro, de piedra, y nos ponga en el pecho un corazón de carne, como nos dice el profeta Jeremías. Un año para ser solidarios a fuerza de compasión y misericordia.

     Por eso, este año la oración vocacional está dedicada a rezar por las vocaciones en la dimensión de la MISERICORDIA. Los textos de las intenciones vocacionales están tomados de la convocatoria del AÑO SANTO: El Rostro de la Misericordia y del mensaje para la Jornada de la Paz, 1/1/2016: Vence la indiferencia y lucha por la paz.

DOCUMENTOS


   Cartel .pdf...

   Rostro de la misericordia .pdf...

  
Guía para la lectura del documento .pdf...

   Mensaje Jornada de PAZ .pdf...

   Oracion para el Año Santo .pdf...

   Jubileo de la Misericordia .pps...

 


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