JOVENES: FE, VOCACIÓN Y DISCERNIMIENTO VOCACIONAL

   En buena hora el Papa FRANCISCO ha querido convocar este sínodo sobre los jóvenes en la Iglesia para ayudarles en su proceso de madurez vocacional.

   Claro está que los jóvenes no son los únicos a los que afecta la llanada de Dios. Hoy día son muchos adultos los que van descubriendo la llamada de Dios a la vocación consagrada y al sacerdocio. Dios llama a lo largo de nuestra vida. Las tres llamadas de Pablo: en el camino de Damasco para ser apóstol del Señor, en Tróade para evangelizar Grecia-Europa y después en Éfeso para ir a Jerusalén como hizo el Señor, son una muestra en la vida del gran apóstol Pablo.

   Pero no cabe duda que la etapa del compromiso con la vida y la historia es la adolescencia-juventud. Por ello el Papa ha querido dedicarles oración, estudios y conclusiones de este Sínodo. Ha visto a los jóvenes desde una mirada abarcadora, desde el horizonte de tantas y tantas Iglesias constituidas a la ancho de la Tierra. Y ha querido mirarlos con amor de padre que quiere dar una palabra de esperanza y de orientación para que puedan plantearse en cristiano su futuro en la Iglesia y el mundo.

   Por eso, el mismo enunciado del Sínodo: JOVENES, FE Y DISCERNIMIENTO VOCACIONAL nos habla de un proceso. Sólo cabe plantearse el futuro vocacional desde la fe vivida y experimentada. Esa es la pieza de fundamento para el camino vocacional. La experiencia del encuentro con el Señor en el propio caminar es lo que puede hace derivar los pasos hacia el Evangelio del Señor y su Iglesia. Es el motivo que a lo largo de la vida quedará cada vez más purificado y más hondo en quienes siguen al Señor.

   Pero ahí no debemos terminar. El planteamiento de la vocación-misión es clave hacerlo en la misma catequesis de la fe. No sirve esperar que el desarrollo de la fe esté completado para el anuncio vocacional. Hay que arraigarlo desde la misma iniciación cristiana para que dé frutos en la medida del diálogo de la gracia y la libertad.

   Además, es necesario el discernimiento porque cada persona necesita conocerse a sí misma para lanzarse a la aventura vocacional. Porque el discernimiento es obra del Espíritu Santo que dará suficiente claridad para que las decisiones vocacionales impulsen a la misión de la Iglesia. Porque en la Iglesia cada uno tiene su puesto y hay muchos lugares desde los cuales servimos al Señor y a su Evangelio.

   He seguido el documento preparatorio del Sínodo (lineamenta) para entresacar las peticiones de cada mes en este APOSTOLADO DE LA ORACIÓN VOCACIONAL. Y estos serán los motivos de oración para 2018:

   Enero: Referencias personales e institucionales
    para los jóvenes (I. 2.)
   Febrero: Opción vocacional (I. 3.)
   Marzo: Fe y vocación (II. 1.)
   Abril: El don del discernimiento (II. 2.)
   Mayo: Vocación y misión (II. 3.)
   Junio: Acompañamiento (II. 4.)
   Julio: Caminar con los jóvenes (III. 1.)
   Agosto: Comunidad cristiana (III. 2.)
   Septiembre: Modelos vocacionales (III. 2)
   Octubre: El cada día y el compromiso social (III. 3.)
   Noviembre: La oración (III. 4.)
   Diciembre: María de Nazaret (III. 5.)

Los números entre paréntesis corresponden a los del documento preparatorio del Sínodo que encontrarás aquí.

DOCUMENTOS


   1. ORACIÓN EL PAPA

   2. DOCUMENTO PREPARATORIO

   3. CARTA A LOS JÓVENES

   4. SÍNTESIS ENCUESTA ESPAÑA