VOCACIÓN SEGÚN EL PAPA FRANCISCO



Pero antes que nada me gustaría aclarar una cosa: que el trabajo para las vocaciones, con las vocaciones, no debe ser, no es proselitismo. No es “buscar nuevos socios para este club”. No. Debe moverse a lo largo de la línea de crecimiento que Benedicto XVI nos indicó tan claramente: el crecimiento de la Iglesia es por atracción, no por proselitismo.

   Así comenzaba el Papa Francisco el discurso que tenía preparado para los participantes del Congreso Europeo de Vocaciones, celebrado en Roma el pasado 6 de junio, 2019. Las citas que haré en esta introducción a la oración vocacional de este 2020, serán todas de ese texto y lo podréis encontrar al final de estas letras.

   Pero, ¿a qué viene lo del proselitismo? Proselitismo es un modo de hacer. Propio de la Iglesia en siglos o... décadas pasadas... Asentados en la verdad verdadera, podríamos muy bien mirar a los paganos, descarriados o a los “posibles candidatos” desde arriba y convencernos que los medios justifican el fin. Primero, ha sido lo de jugar a sus gustos; una vez enganchados establecer un cerco entre el neófito y la realidad de tal manera que fuera más fácil controlar sus movimientos sobre todo interiores; luego el lavado de coco y por tanto, el compromiso según “yo lo veo”. Por último, el prosélito se vuelve más activo y convencido que su mismo maestro...

La RAE dice así: Prosélito:
   1. Persona incorporada a una religión.
   2. Partidario que se gana para una facción, parcialidad o doctrina.

   Si el Papa nos habla de no al proselitismo en la pastoral de las vocaciones (PV) por algo será. Sí. Muchas de nuestras formas de actuar en estas últimas décadas, han hecho daño.

   a.    La comunidad cristiana. D. Luis Rubio allá por los años setenta y tantos, escribió una hoja de materiales de PV para el curso que realizábamos tanto en Salamanca como en los lugares que nos lo solicitaban. Era la famosa hoja: OBJETIVOS DE LA PV. Deseada por quienes acudían al curso. Casi siempre formaba polémica porque el primer objetivo decía que el trabajo por las vocaciones tenía que empezar por construir la comunidad cristiana. Más o menos que no habría vocaciones en la Iglesia y desde la Iglesia si no trabajamos porque la Iglesia Ministerial fuera una realidad viva. Había agentes de PV que no estaban conformes hasta que no llegaban aquellos objetivos específicos donde ¡ya por fin!, se hablaba de las vocaciones “para nosotros” o “para nuestras vocaciones”.

   b.    El testimonio. El que un joven o una joven se pregunten por su vocación cristiana, misionera o consagrada depende primero y principalmente del testimonio de vida que damos nosotros. Dice el Papa,

Pienso en las parroquias, enraizadas en el territorio y en su fuerza para evangelizar en esta época. Pienso en el esfuerzo sincero de innumerables sacerdotes, diáconos, consagrados, consagradas y obispos «que cada día se entregan con honestidad y dedicación al servicio de los jóvenes. Su obra es un gran bosque que crece sin hacer ruido».

Pero claro, “sin hacer ruido”. Ya lo dice el refrán castellano, muchas acciones son: “más ruido que nueces”. Y es que lo que vale es la continuidad en el testimonio callado. No vivimos nuestra vocación para nos vean sino porque es tan fuerte la misión recibida que no sé hacer otra cosa. En lo que vivo encuentro el sentido, el futuro, la esperanza, mi propia y pequeña felicidad. Si los jóvenes encuentran a un grupo de sacerdotes o religiosas que en medio de sus propias contradicciones lo tienen claro y se entregan sin pasar facturas (tampoco las vocacionales) se preguntan y preguntan. Porque resulta que hay alguien que sí sabe lo que nadie me sabe decir.

No tengáis miedo de aceptar el desafío de anunciar nuevamente la vocación a la vida consagrada y al ministerio ordenado. ¡La Iglesia lo necesita! Y cuando los jóvenes se encuentran con hombres y mujeres consagrados y creíbles, no porque sean perfectos, sino porque están marcados por el encuentro con el Señor, saben cómo probar una vida diferente y preguntarse acerca de su vocación.

Ya sabemos que el Papa no se muerde la lengua. Para algunos resulta escandaloso: anunciar la vocación a la vida consagrada y al ministerio ordenado, SÍ.

Conozco a varios jóvenes voluntarios en misión. Los que conozco hicieron encuentros de vocación con alguna congregación religiosa o en una diócesis. Otros, encuentros misioneros. Algunos han ido voluntarios ya profesionales: medios de comunicación social, actividades de crecimiento y desarrollo personal, médicos... No han ido con las congregaciones que les facilitaron la conciencia vocacional... ¿entonces? Algunos dicen: tiempo y dinero perdidos. NO. Se equivocan. A ellos no los queremos para nosotros sino por ellos y eso es más que suficiente.


   c.    Jesucristo. Dice el Papa en el último texto que os he copiado que los jóvenes se interrogan cuando advierten que hay hombres y mujeres marcados por el encuentro con el Señor. Ellos no nos quieren perfectos (otro defecto de nuestra PV), sino que nos quieren creíbles. Es decir, honestos en lo que predicamos y vivimos. A veces nos cuesta reconocer nuestras incoherencias que ellos nos señalan, pero esa señal es un regalo sagrado que nos hacen.

Marcados por el encuentro con el Señor. Dice el Papa,

Ayudar a un joven o a una joven a elegir la vocación de su vida, ya sea como laico, laica, sacerdote o religiosa, es ayudar a asegurar que encuentre el diálogo con el Señor. Que aprenda a preguntarle al Señor: “¿Qué quieres de mí?” Esto es importante, no es una convicción intelectual, no: la elección de una vocación debe nacer del diálogo con el Señor, cualquiera que sea la vocación. El Señor me inspira a seguir una vida así, a lo largo de este camino.

Asegurar el encuentro con el Señor, asegurar el diálogo con el Señor, asegurar la amistad con el Señor. Por eso, la elección de una vocación surge del encuentro con el Señor. Mostrar a Jesús, darlo a conocer desde el Evangelio y desde nuestra experiencia, es lo que marca. Nosotros no podemos producir esa marca, porque es el sello del Espíritu del Señor en el centro de la vida. Por ello, nos toca orar con insistencia, pedir sabiduría y ciencia para acompañar a los jóvenes en la aventura del discernimiento de su vocación.

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   Las doce intenciones para cada mes del año están sacadas de los principales textos del magisterio del Papa Francisco.

   ENE    Vocación de la mujer. Sínodo de la Amazonía, 100-101
   FEB    Vocación de los laicos. Christus Vivit, 168
   MAR    Vocación de los empresarios. Evangelii Gaudium, 203
   ABR    Vocación de los políticos. Evangelii Gaudium, 205
   MAY    Vocación al compromiso ecológico. Laudato si, 217
   JUN    Vocación de los sacerdotes. Carta aniversario san Juan Ma Vianney del 04/08/19
   JUL    Vocación al matrimonio. Amoris Laetitia, 210
   AGO   Vocación a la vida consagrada. Carta apostólica a todos los consagrados, 21/11/14
   SEP    Vocación sinodal. Sínodo de la Amazonía, 89
   OCT    Vocación misionera. Christus Vivit, 253
   NOV   Vocación al cuidado de la casa común. Sínodo de la Amazonía, 80
   DIC    Vocación a la paz. Discurso en Hiroshima, 24/11/19


   Este año os ofreceré los textos del Papa FRANCISCO que os acabo de citar. Una página para ampliar la petición vocacional que os puede servir de lectura personal o de trabajo en los grupos de jóvenes, adultos o catequistas, cada mes.

   Por último, tenéis los apartados de estos años:

    • La POSTAL en la página de inicio;
    • Los POEMAS, FOTOVOC Y HUMOR en la parte de arriba;
    • La ORACIÓN VOCACIONAL; VOCACIÓN SEGÚN EL PAPA FRANCISCO;
      LLAMADA de la Pintura y VÍDEOS DEL PAPA en la pestaña de la izquierda.

    Para leer, VOCACIÓN SEGÚN EL PAPA FRANCISCO, ver pdf>

   Unidos este año en la oración vocacional junto al Papa Francisco

     Un abrazo,